Se cuelan por los barrios al atardecer, pequeñas sombras que se deslizan entre setos, vallas y contenedores de basura. La mayor parte del año, es posible que ni te des cuenta de que están ahí. Pero en primavera, algo cambia.
Es entonces cuando las mofetas, esos famosos y malentendidos vagabundos nocturnos, entran en la temporada de cría.
Por todo Los Ángeles, las madres están criando camadas de crías diminutas, a menudo de cuatro a seis a la vez. Y aunque los bebés puedan parecer inofensivos (incluso encantadores, a su manera desaliñada), esta temporada trae un cambio sutil en el comportamiento de las mofetas que vale la pena entender.
Por qué ves más zorrillos ahora mismo
La primavera es la temporada alta de nacimientos. Tras aparearse a finales del invierno, las hembras de zorrillo dan a luz alrededor de abril. Durante las primeras semanas, las crías permanecen escondidas porque son ciegas, frágiles y dependen completamente de su madre.
Pero en mayo, empiezan a aventurarse fuera. Y ahí es cuando aumentan los avistamientos.
Es posible que veas:
- Un pequeño grupo que se balancea detrás de un adulto más grande
- Movimiento cerca de jardines o contenedores de basura al atardecer
- Actividad bajo terrazas, cobertizos o espacios bajos
¡Que no cunda el pánico! No están invadiendo. Solo están creciendo.
La verdad sobre el comportamiento de las mofetas
A pesar de su reputación, las mofetas no son animales agresivos por naturaleza. Su filosofía es sencilla: déjame en paz y yo te dejaré en paz.
Buscan comida como insectos, fruta o restos y prefieren evitar los enfrentamientos. Pero cuentan con un mecanismo de defensa muy eficaz, y no dudarán en usarlo si se sienten amenazados.
Durante la temporada de cría, las madres están más alertas, más a la defensiva y son menos tolerantes con las molestias. No es que sean hostiles. Simplemente están protegiendo a sus crías.
Señales de que estás demasiado cerca para tu tranquilidad
Antes de que una mofeta te rocíe, casi siempre te da la oportunidad de alejarte.
Estate atento a:
- Pateando con las patas delanteras
- Siseos o gruñidos
- Levantando la cola
Si ves esto, aléjate lentamente. No corras, no te acerques y, desde luego, no intentes interactuar con ellos.

Qué hacer si te rocían
Supongamos que ocurre lo peor. En primer lugar, no te asustes. En segundo lugar, no busques el zumo de tomate. No funciona.
El spray de la mofeta es una sustancia aceitosa, y el agua por sí sola puede empeorar el olor al esparcirlo.
En su lugar, usa esta mezcla de eficacia probada:
Necesitarás:
- 1 litro de peróxido de hidrógeno
- 1/4 de taza de bicarbonato sódico
- 1 cucharadita de jabón lavavajillas
Qué hacer:
- Prepara la solución en el momento (no la guardes, ya que puede acumular presión).
- Aplícalo directamente sobre la zona afectada (piel, ropa o pelaje de la mascota).
- Déjalo reposar unos minutos.
- Aclara bien y repite si es necesario.
Para las superficies interiores, las soluciones de lejía diluida pueden ayudar a neutralizar el olor persistente, pero pruébalas con cuidado para evitar daños.
Convivir en paz con las mofetas
No tienes por qué temer a las mofetas, pero sí debes ser prudente a la hora de compartir el espacio.
Unos sencillos hábitos pueden evitar la mayoría de los encuentros:
- Guarda la comida de las mascotas en el interior
- Cierra bien los cubos de basura
- Bloquea el acceso a los espacios bajo el suelo o a las terrazas
- Mantén a las mascotas atadas por la noche
La mayoría de las mofetas solo están de paso. Haz que tu jardín resulte poco atractivo y se irán a otro sitio.