Hace más de un siglo, un pequeño pueblo del sur de California registró la temperatura más alta jamás registrada en la superficie de la Tierra. La pequeña localidad desértica, llamada Furnace Creek Ranch, sigue figurando en los libros de récords.
La singular geografía del Valle de la Muerte atrapa el calor de una forma que pocos lugares del planeta pueden igualar, y mientras el aumento de las temperaturas globales establece nuevos récords de calor en todo el mundo, esta estadística centenaria sigue vigente.
El récord
La temperatura más alta jamás registrada en la superficie terrestre fue de 56,7°C (134,1°F) el 10 de julio de 1913, en Furnace Creek Ranch, Death Valley, California. El récord ha sido reconocido por la Organización Meteorológica Mundial y la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica.
Según Guinness World Records, en 1922 se registró otra temperatura del aire en superficie de 58 °C (136,4 °F) en El Azizia (Libia). Sin embargo, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) descalificó el récord en 2012, devolviendo el título al Valle de la Muerte.
Dicho esto, el récord de 1913 se refiere específicamente a la temperatura del aire en superficie, y desde entonces varios lugares han registrado temperaturas aún más altas en la propia superficie de la Tierra. Datos de satélite de alta resolución han registrado lecturas de 80,8 °C (177,4 °F) en el desierto de Lut, en Irán, y en el desierto de Sonora, a lo largo de la frontera entre Estados Unidos y México.
¿Por qué hace tanto calor en el Valle de la Muerte?
La geografía y el clima del Valle de la Muerte crean una combinación perfecta de factores para atrapar el calor. El fondo del valle se encuentra a 282 pies por debajo del nivel del mar, y cuando el aire se hunde en la cuenca, se comprime y se calienta. Las montañas circundantes encierran el valle por todos lados, atrapando el aire caliente y creando una especie de horno natural.
Con unas de las cifras de precipitaciones más bajas de Norteamérica, la falta de humedad o de cubierta vegetal en el Valle de la Muerte hace que el sol caliente directamente las rocas desnudas y el suelo, que irradian el calor al aire.
Por ello, el Valle de la Muerte registra cada verano algunas de las temperaturas más altas de la Tierra, con máximas que superan con frecuencia los 49 °C (120 °F).