Hay una magia especial en este pueblecito de la Costa Central que se despliega con la llegada del invierno… Bajo las luces parpadeantes y las decoraciones navideñas, las calles parecen un libro de cuentos en el que te puedes meter de lleno, lo que convierte a este pueblo en el lugar perfecto para pasar las Navidades, al menos según la prestigiosa web de viajes Travel + Leisure.
Alegría navideña en Solvang

Situado en el condado de Santa Bárbara y a sólo dos horas de Los Ángeles, el encanto de Solvang brilla realmente durante su Julefest, una celebración festiva navideña de un mes de duración repleta de luces, música, mercadillos y tradiciones navideñas tradicionales de inspiración danesa. Este año, del 28 de noviembre al 4 de enero, la ciudad se transforma en un acogedor paraíso invernal, ganándose el apodo de «la capital danesa de América».
Durante el Julefest, Solvang cobra vida con mercados festivos, visitas guiadas a la luz de las velas y espectáculos de luces centelleantes. Los visitantes pueden buscar «Nisser» (duendes daneses) escondidos por el centro, disfrutar de dulces tradicionales como kringle y aebleskivers, y escuchar a los cantantes de villancicos que recorren las calles. La ceremonia de encendido del árbol y el desfile Julefest reúnen a la comunidad, con música, bailarines, carrozas e incluso caballos que contribuyen al alegre ambiente.

Las celebraciones no acaban aquí, ya que las familias pueden unirse a la Cuenta Atrás de Copenhague en Nochevieja para dar la bienvenida al nuevo año al estilo europeo, y el festival concluye con la espectacular Quema del Árbol de Navidad a principios de enero, una hoguera simbólica que marca el final de la temporada.
Para realizar otras actividades además de las fiestas navideñas, Travel + Leisure sugiere disfrutar de una copa en el High Roller Tiki Lounge o probar una comida en uno de los restaurantes de Solvang reconocidos por Michelin, Peasants Feast o Coast Range. Para una visita más tranquila, lo ideal es ir entre semana, cuando hay menos gente y los precios de los hoteles son más razonables en comparación con los ajetreados fines de semana.