Con los Juegos Olímpicos de 2028 a la vista, Los Ángeles se apresura a reinventarse. Los proyectos que llevaban mucho tiempo estancados están cobrando nueva vida, los edificios antiguos se están rediseñando y barrios enteros están sufriendo grandes transformaciones. Esta semana, una de las monstruosidades más notorias del centro de la ciudad se ha sumado oficialmente a esa lista. Los equipos de limpieza han empezado a trabajar esta semana en las famosas «torres del graffiti», conocidas oficialmente como Oceanwide Plaza, lo que marca el inicio de lo que las autoridades municipales esperan que sea el principio del fin para uno de los edificios más infames del centro de la ciudad.
🏗️ De proyecto de lujo a lienzo abandonado
Situado frente al Crypto.com Arena y al Centro de Convenciones de Los Ángeles, el Oceanwide Plaza ha permanecido sin terminar desde que se detuvo la construcción en 2019 por problemas de financiación. Lo que en un principio se planeó como un proyecto de lujo de 1.2 mil millones de dólares que incluiría viviendas, un hotel y locales comerciales, se quedó vacío durante años, hasta principios de 2024, cuando los grafiteros empezaron a cubrir sus torres con grafitis, que acabaron extendiéndose por al menos 27 plantas.
🧹 Un nuevo comprador, un plazo de 90 días
Eso cambió después de que un juez del tribunal de quiebras aprobara esta semana la venta del inmueble por 470 millones de dólares. El comprador, la promotora KPC Group, con sede en el condado de Riverside, se ha comprometido a eliminar todo el grafiti de las torres en un plazo de 90 días, financiando ellos mismos la limpieza. El miércoles ya se vio a equipos de limpieza y camiones de lavado a presión trabajando en la base del edificio, según informó KTLA.
La alcaldesa Karen Bass ha vinculado la finalización del proyecto a los esfuerzos más amplios de revitalización del centro de la ciudad, con la mirada puesta claramente en los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de 2028, que ya están a solo dos años de distancia. «Terminar este proyecto es mucho más que acabar un edificio», dijo Bass en un comunicado. «Se trata de recuperar la confianza, reconectar un corredor comercial vital y liberar el potencial económico de uno de los destinos más estratégicos de la ciudad».
Para los vecinos del centro que llevan años viendo cómo las torres permanecen vacías y destrozadas, la limpieza supone un punto de inflexión muy esperado, aunque aún quede un buen trecho para que todo esté terminado.