Junto con el tren intercontinental que unirá Nueva York y Los Ángeles, las dos principales ciudades de Estados Unidos, este proyecto es sin duda uno de los más esperados de la región. Similar al tren de alta velocidad Shinkansen de Japón, pretende unir Las Vegas con la ciudad vía Rancho Cucamonga en menos de 3 horas, casi la mitad del trayecto habitual de cinco horas.
Sin embargo, según 13 KTNV, la falta de financiación y los problemas de construcción han retrasado los plazos. Como consecuencia, el tren no estará listo para los Juegos Olímpicos como se había previsto en un principio. En su lugar, ahora se espera que el tren bala esté plenamente operativo en diciembre de 2028, lo que supone un retraso de seis meses.
La última actualización de la empresa que está detrás del proyecto, Brightline, de la que informa Newsweek, indica que se han completado casi todas (99%) las evaluaciones sobre el terreno. Las muestras de suelo recogidas a lo largo del trazado propuesto desde el año pasado se están analizando para orientar la nivelación y determinar el soporte necesario para las vías, las estaciones y otras infraestructuras. Esto significa que el proyecto se aproxima oficialmente a su fase principal de construcción.
Una vez terminado, el tren L.A.-Vegas alcanzará una velocidad máxima de 218 mph, con una velocidad media de 186 mph, y transportará entre 434 y 450 pasajeros por tren. Se prevé que el número anual de pasajeros ronde los 9 millones. Brightline será oficialmente el tren más rápido de EE.UU. y el primero considerado de alta velocidad, según la definición de la Unión Internacional de Ferrocarriles, que establece una velocidad mínima de funcionamiento de 155 mph.