Steve McQueen, el «rey de lo cool», no sólo fue una estrella de Hollywood, sino un auténtico fanático de los coches y las carreras. Todo el mundo le conoce por sus legendarios papeles en Bullitt y La gran evasión, pero cualquiera que siga los coches sabe que vivía para la velocidad. Este Hudson Wasp de 1952, su famoso «coche para ir a misa los domingos», es una rara joya que demuestra su gusto por el estilo y las prestaciones. Tras casi 20 años expuesto en el Museo Petersen, por fin sale a subasta, listo para un nuevo capítulo de su legendaria historia.
Este Hudson Wasp, con sólo 63.537 millas, cuenta con las mejoras de rendimiento preferidas de McQueen, incluyendo la rara configuración de carburadores Twin H-Power, la culata Power Dome y la transmisión opcional Hydra-Matic Drive. Construido sobre el innovador chasis rebajado de Hudson con una corta distancia entre ejes, fue un coche ágil y elegante durante la era dominante de NASCAR de la marca, cuando los Hudson ganaron tres campeonatos consecutivos de la Grand National Series.

Tras el fallecimiento de McQueen, el Wasp cambió de manos en la subasta de su herencia de 1984 y acabó convirtiéndose en una pieza central del Petersen Automotive Museum a partir de 2006, haciendo las delicias de los aficionados en numerosos eventos y exposiciones de coches. Ahora, Sotheby’s ofrece esta legendaria pieza de la historia del automóvil en su 19ª venta anual de Hershey los días 8 y 9 de octubre de 2025, en Hershey, Pensilvania.
Con un valor estimado de entre 40.000 y 60.000 dólares, esta subasta ofrece a coleccionistas y aficionados con bolsillos holgados, la rara oportunidad de poseer un coche que encarna a la perfección la pasión de McQueen por la velocidad y el estilo.

El amor de McQueen por los coches iba mucho más allá del coleccionismo, era un ávido corredor que se esforzaba dentro y fuera de la pista. Compitió en pruebas como la Baja 1000, las 12 Horas de Sebring y numerosas carreras en carretera, a menudo al volante de sus propios vehículos. Su pasión por el rendimiento y la autenticidad significaba que cada coche que conducía reflejaba su enfoque práctico y su profundo conocimiento de la ingeniería.