Los Ángeles está en plena transformación del transporte, con grandes proyectos ferroviarios y de infraestructura que están cambiando la forma en que la gente se desplaza por la ciudad. Y ahora, una de las mejoras más esperadas está entrando por fin en una fase clave.
El sistema de transporte automatizado (APM)del aeropuerto LAX, SkyLink, acaba de empezar a circular por sus vías elevadas. Esta es la primera vez que los viajeros podrán ver los trenes en movimiento por el aeropuerto.
Durante los próximos 60 días, el sistema pondrá en marcha trenes vacíos siguiendo exactamente el horario previsto para el uso público. Los trenes circularán en bucle de forma continua por la vía, lo que dará a los ingenieros y operadores la oportunidad de poner a prueba todo, desde la sincronización hasta la fiabilidad.
Para seguir adelante, el sistema debe superar un hito fundamental: funcionar de forma ininterrumpida durante 30 días sin ningún problema operativo. Eso significa que no puede haber averías, fallos en las puertas ni interrupciones. Incluso los fallos más leves pueden reiniciar el contador, así que esta fase consiste en demostrar que el sistema puede funcionar a pleno rendimiento en condiciones reales.
Una vez superado ese hito, las pruebas se ampliarán para incluir los sistemas de las estaciones, como los ascensores y el acceso a los andenes, seguidas de pruebas de funcionamiento con voluntarios para simular la experiencia de los pasajeros. Aunque no se ha anunciado una fecha oficial de inauguración, los últimos informes apuntan a finales de 2026.
Acerca del sistema de transporte automatizado

Las obras del sistema de transporte automatizado comenzaron en 2019 como parte de un esfuerzo más amplio para modernizar el LAX y reducir la congestión. El proyecto, de 5500 millones de dólares, está diseñado para conectar las terminales del aeropuerto con los aparcamientos, las oficinas de alquiler de coches y las estaciones de transporte público situadas fuera del recinto del aeropuerto.
El sistema, totalmente eléctrico, tendrá una longitud de 3,6 km y se espera que alivie significativamente el tráfico a lo largo de la famosa carretera en forma de herradura del LAX, conocida por sus atascos . Una vez en funcionamiento, se prevé que dé servicio a millones de viajeros cada año.