Este mes, el zoológico de Los Ángeles celebra un hito importante: el legendario cóndor de California Topa Topa cumple 60 años. Lo encontraron en 1967 en el condado de Ventura, cuando era un ave joven y debilitada, poco después de que la especie fuera declarada en peligro de extinción.
Tras una rehabilitación inicial en el zoológico y un breve regreso a la naturaleza, no pudo sobrevivir por sí solo y quedó bajo el cuidado humano de forma permanente, convirtiéndose en el primer cóndor de su especie en vivir en un zoológico.
Su presencia lo convirtió en uno de los primeros embajadores de una especie al borde de la extinción y en un «miembro fundador» del Programa de Recuperación del Cóndor de California, establecido en 1979.

Tras años de cuidados minuciosos, se reprodujo con éxito a principios de la década de 1990, dando a luz a polluelos que más tarde serían candidatos para su liberación en la naturaleza. Esto marcó el comienzo de su contribución genética directa a la recuperación.
A lo largo de su vida, ha contribuido a la existencia de unos 300 descendientes, muchos de los cuales forman ahora parte de programas de cría en curso y casi un centenar vuelan en libertad hoy en día.
Aunque la población local ha crecido hasta superar las 600 aves, amenazas como el envenenamiento por plomo y las enfermedades siguen poniendo en peligro su supervivencia.
Salvar al cóndor de California: un esfuerzo continuo

El Programa de Recuperación del Cóndor de California es una gran iniciativa internacional liderada por el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de EE. UU., en colaboración con socios federales, estatales, tribales y sin ánimo de lucro. Su objetivo es restaurar poblaciones autosostenibles de cóndores en toda su área de distribución histórica, que en su día se extendía desde California hasta Florida y desde el oeste de Canadá hasta el norte de México.
El programa se centra en reducir las amenazas en la naturaleza, criar cóndores en cautividad y liberar y monitorizar a las aves en sus hábitats naturales . También desempeña un papel clave en la educación pública para concienciar sobre la especie.
En 1982 solo quedaban 22 ejemplares en libertad, pero hoy en día el número decóndores que vuelan libremente ha aumentado hasta casi 400, lo que supone un hito importante en su recuperación, aunque la gestión y la protección continuadas siguen siendo esenciales para la supervivencia a largo plazo de la especie.