El sur de California alberga algunos de los paisajes más impresionantes del país y una fauna muy diversa , desde águilas calvas que sobrevuelan los lagos hasta coyotes que deambulan por las colinas e incluso tarántulas que cruzan tranquilamente las rutas de senderismo.
Pero este avistamiento marca un hito verdaderamente histórico para la región. La loba gris BEY03F ha vuelto a hacer historia, esta vez tras ser avistada en la zona del Parque Nacional de Sequoia, lo que supone el regreso de la especie a la región por primera vez en más de un siglo. La loba, de unos tres años de edad, ya había sido vista en el condado de Los Ángeles, cerca de Lancaster, en febrero de este año.

«Este extraordinario viaje a las remotas zonas rurales de SEKI pone de relieve las increíbles distancias que pueden recorrer los lobos a medida que recuperan partes de su área de distribución histórica en California. Cada paso cuenta una historia más amplia sobre la resiliencia, la conectividad y el futuro de los lobos en nuestro estado», escribió la California Wolf Foundation en una publicación de Facebook.
El regreso de los lobos grises a California
Los lobos grises tuvieron en su día una amplia distribución histórica por todo el estado, desde las montañas costeras hasta los valles del interior y Sierra Nevada. Actuaban como depredadores alfa, ayudando a regular las poblaciones de presas y a mantener el equilibrio del ecosistema. Los primeros relatos históricos de exploradores y naturalistas los describen como presentes, pero a menudo muy perseguidos en todo el oeste.

En la década de 1900, los programas de control de depredadores se extendieron por todo Estados Unidos, impulsados en gran medida por los esfuerzos de protección del ganado, según informa el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de EE. UU. En California, esto dio lugar a campañas de erradicación sistemáticas que eliminaron a los lobos de la mayoría de las regiones. A principios del siglo XX, la especie había sido prácticamente eliminada del estado.
Durante gran parte del siglo XX, se consideraba que los lobos grises habían desaparecido del estado, y su papel ecológico seguía ausente de los ecosistemas locales. Esta ausencia contribuyó a cambios a largo plazo en la dinámica depredador-presa en diversos hábitats.