Encontrar un lugar para alquilar en Los Ángeles se ha convertido en una especie de prueba de resistencia. Los precios siguen subiendo, las viviendas vacías escasean y el sueño de una vivienda asequible parece cada vez más inalcanzable para muchos residentes.
Esta semana, el Ayuntamiento de Los Ángeles ha dado un gran paso para aliviar esa presión votando a favor de limitar las subidas anuales de los alquileres de la mayoría de los apartamentos. La medida actualiza décadas de normas de control de alquileres y reduce drásticamente la cantidad que los propietarios pueden subir los alquileres cada año, de un rango del 3% al 8% al 1% al 4%, dependiendo de la inflación, como explica Politico.
Los nuevos límites se aplicarán a aproximadamente tres cuartas partes del mercado de alquiler de la ciudad, que abarca las unidades construidas antes de 1978 en virtud de la ordenanza de estabilización de alquileres de Los Ángeles. La medida llega tras años de intenso debate sobre cómo equilibrar la protección de los inquilinos con la realidad financiera de los propietarios.
Estudios económicos encargados por la ciudad revelaron que los alquileres en Los Ángeles habían aumentado más rápidamente que en muchas otras grandes ciudades de California con control de alquileres, mientras que el valor de mercado de los edificios con alquiler estabilizado, y los ingresos de explotación de sus propietarios, se habían duplicado en la última década. Los datos ayudaron a dar forma a un compromiso que vincula los futuros aumentos a la inflación, al tiempo que establece un límite máximo más bajo.