Sabemos a ciencia cierta que el sur de California y el condado de Los Ángeles se han construido desde hace tiempo en torno al coche. Las calles atestadas, el aparcamiento limitado y los atascos constantes hacen que conducir sea la opción por defecto para millones de residentes, pero también generan conflictos diarios entre conductores, ciclistas y peatones.
Ahora, una ciudad de la zona está recurriendo a la inteligencia artificial para hacer frente a uno de sus mayores riesgos de seguridad: los conductores que bloquean los carriles bici. Santa Mónica acaba de convertirse en la primera ciudad de California en sancionar las infracciones de aparcamiento en los carriles bici mediante cámaras con IA instaladas en los vehículos municipales.
La iniciativa está pensada para mantener los carriles bici despejados, centrándose en los vehículos que se detienen o aparcan ilegalmente, lo que obliga a los ciclistas a circular por carriles de tráfico con mucha circulación, donde el riesgo de colisiones aumenta considerablemente.
Cómo funciona la vigilancia de los carriles bici con IA en Santa Mónica
En lugar de depender únicamente de que los agentes de control de aparcamiento detecten las infracciones, Santa Mónica ha equipado dos vehículos de control de aparcamiento con cámaras orientadas hacia delante instaladas en el techo. Mientras los vehículos recorren sus rutas habituales, las cámaras detectan automáticamente los coches parados o aparcados en los carriles bici designados, y capturan fotos, vídeos, la hora y los datos de ubicación.
Esas pruebas no se convierten automáticamente en una multa. Cada posible infracción la revisa primero un agente, que verifica el incidente antes de que se envíe la multa por correo al propietario registrado del vehículo.
La ciudad puso en marcha el programa el 1 de mayo de 2026, concediendo inicialmente a los conductores un periodo de gracia de 60 días durante el cual solo se emitían avisos de advertencia. A partir del 1 de julio, las infracciones empezaron a acarrear una multa de 93 dólares. Según las autoridades municipales, ya se han puesto unas 50 multas y varios cientos de avisos de advertencia.
Santa Mónica probó la tecnología durante una fase piloto de seis semanas en 2024, en la que solo dos vehículos de control identificaron casi 1.700 posibles infracciones en los carriles bici, lo que pone de manifiesto la frecuencia con la que los conductores bloqueaban la infraestructura ciclista.
El programa de carriles bici con IA se basa en el sistema automatizado de control de carriles de autobús que ya tiene la ciudad. Ese programa ayudó a reducir las infracciones de aparcamiento en los carriles de autobús en un 67 % y las infracciones en las paradas de autobús en un 40 % en cuestión de meses, lo que animó a las autoridades a ampliar el control automatizado también a los carriles bici.